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FUNDACIÓN DE CAJAMARCA

RESEÑA HISTORICA El origen de Cajamarca se inicia aproximadamente hace 3 mil años con grupos humanos de Huacaloma, Layzón, Cumbe Mayo y Otuzco. Alcanzó su desarrollo en los años 500 y mil de nuestra era como centro poblado de la cultura Casamarca. En e l año de 1450, durante el gobierno del Inca Pachacutec, su hermano Capac Yupanqui conquista la región anexándola al Tahuantisuyo.

En 1532 Cajamarca fue escenario de uno de los acontecimientos trágicos más trascendentes de la Historia Universal en encuentro de dos mundos. La captura del Inca Atahualpa por los españoles al mando de Francisco Pizarro, el origen del mestizaje y una nueva época en la historia del Perú. En el lugar donde hoy es la plaza de armas de Cajamarca, Francisco Pizarro capturó al Inca Atahualpa, que había rehusado someterse a la Corona española. A cambio de su libertad, el Inca llenó un cuarto con oro, y dos con plata. A pesar de ello, nueve meses después de su captura Pizarro mintió y mando asesinar al Inca Atahualpa.
En la colonia, la economía de Cajamarca giraba en torno a la agricultura, la ganadería y la fabricación de prendas textiles. La ciudad alcanzó su apogeo en el s. XVII, con el descubrimiento y explotación de las minas de plata de Hualgayoc. La arquitectura en la construcciones tipo coloniales como la Catedral, las iglesias de San Francisco, Belén y la Recoleta; sus casas de dos pisos y techo a dos aguas. Al este de la ciudad, se encuentra el distrito Baños del Inca, famoso por las aguas termales donde el Inca se bañaba, las Ventanillas de Otuzco, nichos de los antiguos habitantes del lugar. El complejo arqueológico de Cumbemayo, vestigio de altares ceremoniales y acueductos pre incas y en la provincia de San Pablo, el complejo ceremonial de Kuntur Wasi, también pre inca, de varias plazas y plataformas sostenidas por muros de piedra de gran tamaño.

Ya en la época republicana, Cajamarca sigue bregando por lograr su autonomía; por eso es que el 03 de enero, 11 de febrero y 30 de setiembre de cada año, son fechas históricas para los cajamarquinos. El 03 de enero 1854 inició la revolución de la independencia de Cajamarca ante el dominio político, económico y social del Dpto. de La Libertad; el 11 de febrero, se produjo la dación del D.S. creando el Departamento; y finalmente el 30 de setiembre de 1962 se logró la dación de la ley por parte del Congreso de la República.
Cajamarca se constituye capital del Dpto. del mismo nombre por D. S. dado por el Mariscal Ramón Castilla el 11 de febrero de 1855. El 14 de setiembre de 1986. Y la Organización de Estados Americanos la declara como Patrimonio Histórico y Cultural de Las Américas.
Por Decreto Supremo de 11 de febrero de 1855, expedido por presidente de la República Mariscal Ramón Castilla, se crea el Departamento de Cajamarca constituido por las Provincias de Cajamarca (su capital), Chota, Jaén y Cajabamba; jerarquía que había alcanzado por su propia iniciativa y de facto el 03 de enero de 1854. El 30 de setiembre de 1962 se logró la dación de la ley por parte del Congreso de la República. En esta historia intervinieron decisivamente los cajamarquinos Toribio Casanova, Juan Antonio Egusquiza y José Villanueva.

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INCA ATAHUALPA

Perú, 1533 Emperador Inca Atahualpa (1525-1533). Hijo de Huayna Cápac y de Túpac Paclla, princesa de Quito, lo favoreció antes de morir, en 1525, le dejo el reino de Quito (Ecuador), parte septentrional del Imperio Inca, al Inca Huáscar, heredero legítimo, el reino de Cuzco, inicialmente ambos reinos fueron pacíficos, pero la ambición de Atahualpa por ampliar sus dominios condujo al Imperio Inca a una larga y sangrienta guerra civil.

En 1532, a la llegada de los españoles al Perú, Atahualpa intentó sin éxito pactar una tregua con Huáscar, pero fue vencido en la batalla de Quipaypán y apresado en río Apurímac en su retirada a Cuzco. Atahualpa ordenó asesinar a familiares y personas de confianza y trasladar al prisionero a la ciudad de Cajamarca.
El 15 de noviembre de 1532, Francisco Pizarro y su grupo llegaron a Cajamarca, concertó una reunión con Atahualpa a través de emisarios. Al día siguiente, Atahualpa entró a la plaza de la ciudad, con un séquito de 3 a 4 mil hombres desarmados, a la cita de Pizarro, que con antelación, había emplazado sus piezas de artillería y escondido sus efectivos en las edificaciones que rodeaban el lugar.
El fraile Vicente de Valverde se adelantó a saludar al inca y le pidió aceptar el cristianismo como religión y a someterse a la autoridad del rey Carlos I de España; Atahualpa, sorprendido e indignado ante la arrogancia de los extranjeros, se negó y, con gesto altivo, arrojó al suelo la Biblia. Pizarro dio la señal de ataque: los soldados empezaron a disparar y la caballería ataco a los desconcertados e indefensos indígenas. Al cabo de media hora de matanza, varios centenares de incas yacían muertos en la plaza y Atahualpa era retenido como rehén por los españoles.
Despues Pizarro acuso a Atahualpa de idolatría, fratricidio y traición; condenado a muerte en la hoguera, pena cambiada al garrote, al aceptar la fe católica y ejecutado, el 29 de agosto de 1533. La noticia dispersó a los ejércitos incas que rodeaban Cajamarca, que facilitó la invasión del imperio y ocupación sin resistencia de Cuzco por los españoles, en noviembre de 1533.

EL DÍA QUE ACABÓ EL TAHUANTINSUYO: Los españoles pasaron la noche vigilando a Atahualpa, temiendo un ataque sorpresivo, pero nadie los molestó. Al día siguiente, al atardecer, Atahualpa se decidió a entrar al pueblo. Lo acompañaron unos 400 hombres, con vestimentas iguales, cuya misión era limpiar de piedras y pajas el camino.
Pedro Pizarro, narra los episodios de Cajamarca, hasta entonces los españoles no habían luchado y no sabían cómo se enfrentaban en la guerra, los acontecimientos de Tumbes y de La Puná eran meras escaramuzas. El gobernador dividió su gente de a caballo en dos partes, dirigido por Hernando Pizarro y por Soto, respectivamente. Pedro de Candía y unos cuantos soldados fueron apostados en la pequeña estructura en medio de la plaza.
A la señal de Pizarro la plaza se transformó. Estallaron el trueno, el estampido, y retumbaron las trompetas, era el aviso para que los jinetes salieran al galope. Sonaban los cascabeles atados a los caballos, disparaban ensordecedores los arcabuces; los gritos, alaridos y quejidos eran generales. En esa confusión los aterrados indígenas, en un esfuerzo por escapar, derribaron una pirca de la plaza y lograron huir. Tras ellos se lanzaron los jinetes, dándoles el alcance mataron a los que pudieron, otros murieron aplastados por la avalancha humana.
Francisco Pizarro con sus soldados masacraban a los indígenas que desesperadamente sostenían el anda del Inca, caían unos y eran reemplazados por otros, un español sacó un cuchillo para matar a Atahualpa, pero Pizarro lo impidió y ordenando que nadie tocase al Inca. Por fin, los españoles cogieron al soberano Atahualpa.
Al caer la noche aquel aciago 16 de noviembre de 1532 había terminado para siempre el Tahuantinsuyu, Atahualpa prisionero llegaba a su fin la autonomía del Estado indígena. Desde ese momento, los cambios transformaron el ámbito andino, cambios que produjeron profundas consecuencias en Europa. La economía europea se vio afectada por el impacto del arribo del oro peruano, y más adelante con la adaptación de la papa, tubérculo peruano que permitió el crecimiento demográfico europeo y acabó con el hambre que amenazaba al viejo continente.

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